Congreso de la Nación Argentina iluminado de noche, símbolo de las reformas legislativas

90 reformas en un año: el plan Milei para rediseñar el Estado argentino en 2026

April 20, 2026

El plan más ambicioso desde la convertibilidad

En la apertura de sesiones legislativas de 2026, el presidente Javier Milei anunció un programa de 90 reformas estructurales distribuidas en nueve paquetes de diez proyectos por mes. No es retórica: es el calendario legislativo más cargado que un gobierno argentino haya propuesto en democracia.

El contexto político le juega a favor. Tras las últimas elecciones, el oficialismo cuenta con un Congreso más afín, con el peronismo relegado a un rol secundario. Esa ventana legislativa — que puede cerrarse en cualquier momento — es la que el gobierno busca aprovechar al máximo.

Lo que ya se aprobó: la reforma laboral

La primera pieza del rompecabezas ya es ley. La reforma laboral se aprobó en febrero de 2026 con 42 votos a favor, 28 en contra y dos abstenciones en el Senado. Los cambios principales:

  • Indemnizaciones: nuevo régimen para despidos sin causa, con un esquema que modifica el cálculo vigente desde hace décadas.

  • Jornada laboral: flexibilización de horarios y períodos de vacaciones, pactable por convenio colectivo.

  • Derecho de huelga: ajustes al régimen de asambleas y medidas de fuerza dentro de empresas.

La normativa ya está vigente, aunque su impacto real dependerá de las reglamentaciones y la negociación con los sindicatos.

Documentos legislativos y pluma sobre escritorio, símbolo de reforma legal

Las reformas abarcan desde el Código Penal hasta el sistema tributario y electoral.

Lo que viene: propiedad, impuestos, justicia y elecciones

Los proyectos que siguen en la cola legislativa tocan fibras sensibles de la estructura del Estado:

  • Ley de propiedad privada: enviada al Congreso en marzo de 2026, propone una reforma integral del régimen de propiedad. Incluye regulación de barrios populares y cambios en el régimen de desalojos.

  • Reforma tributaria: simplificación del sistema impositivo nacional, con foco en reducir la presión fiscal sobre la actividad formal.

  • Código Penal: actualización integral del código vigente, que data de 1921 con parches sucesivos.

  • Reforma electoral: cambios al régimen de partidos políticos y al sistema de financiamiento de campañas.

  • Código Aduanero: modernización para facilitar el comercio exterior y la integración con tratados internacionales, incluyendo el acuerdo con Estados Unidos.

Entre la ambición y la viabilidad

Noventa reformas en un año suena a voluntarismo si no se mira el contexto. Cada ministerio tiene en carpeta más de diez proyectos propios, y la estrategia de enviarlos en tandas mensuales busca evitar el atasco legislativo que hundió a la Ley Bases original en su primera versión.

Pero la aritmética parlamentaria no es automática. Si bien el oficialismo tiene mayoría cómoda en Diputados, el Senado sigue siendo terreno disputado. Y varias de estas reformas — propiedad, laboral, penal — tocan intereses organizados con capacidad de presión.

Lo que está claro es la dirección: el gobierno apuesta a transformar la estructura del Estado antes de que se cierre la ventana política. Si lo logra o no dependerá menos de la voluntad y más de la capacidad de negociación que el oficialismo demuestre en cada votación.

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