Fin de las PASO y Boleta Única: la reforma política que el Gobierno quiere cerrar en 2026
La reforma política es el proyecto que el Gobierno guarda como cierre de su ofensiva legislativa de 2026. En el paquete: eliminación definitiva de las PASO, rediseño de la Boleta Única de Papel y nuevas reglas de financiamiento partidario. Si sale, cambia las reglas del juego electoral para siempre.
El fin de las PASO
Las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias fueron creadas en 2009 como mecanismo para democratizar la selección de candidatos. Pero en la práctica, se convirtieron en una encuesta cara con baja participación. El Gobierno argumenta que cuestan más de $300.000 millones y no cumplen su función original.
La oposición está dividida: algunos partidos las usan como herramienta de negociación interna y no quieren perderlas; otros admiten que son un gasto injustificado. El debate de fondo es quién define los candidatos: los votantes o los aparatos partidarios.
Boleta Única de Papel: el rediseño
La Boleta Única ya se usó en elecciones provinciales de Córdoba y Santa Fe con buenos resultados. El proyecto nacional propone un diseño estandarizado por categoría (presidente, diputados, senadores) con foto del candidato y logo del partido.
El cambio más significativo: se elimina la posibilidad de "lista sábana" y se habilita el corte de boleta nativo. Cada votante elige candidato por candidato, sin arrastres automáticos.
Financiamiento partidario: las nuevas reglas
El sistema electoral argentino se prepara para su mayor reforma en décadas.
El tercer eje de la reforma apunta al dinero. Se propone mayor transparencia en el financiamiento de campañas, con topes más estrictos para aportes privados y un sistema de rendición de cuentas en tiempo real.
También se endurecen los requisitos para crear partidos políticos: más afiliados mínimos, auditorías obligatorias y pérdida de personería automática para partidos que no superen el 3% de los votos en dos elecciones consecutivas.
Los tiempos
El Gobierno necesita que la reforma esté sancionada antes de agosto para que rija en las elecciones de octubre. Los tiempos son ajustados, y el Senado — donde el oficialismo no tiene mayoría — es el cuello de botella.
Si sale, Argentina tendrá un sistema electoral completamente nuevo en menos de un año. Si no sale, las elecciones de octubre se juegan con las reglas viejas — y la reforma política queda como otra promesa incumplida.